Residuos, desagüe y sostenibilidad para un San Lorenzo limpio y transitable.
Control estricto de servicios públicos, obras responsables y defensa del contribuyente.
Auditoría estricta a la empresa recolectora para garantizar frecuencia y cumplimiento real.
No se puede permitir que los 54 barrios sufran fallas permanentes.
Los baldíos no pueden seguir convirtiéndose en focos de infección.
La limpieza urbana es salud pública.
Ninguna obra debe empeorar el problema del agua en los barrios.
San Lorenzo no puede detenerse cada vez que llueve.
Crear recorridos específicos para ramas, troncos y restos vegetales.
También es seguridad peatonal.
Fiscalización mensual de cobros vinculados al servicio de basura.
No más cargas arbitrarias sobre el bolsillo ciudadano.